domingo 21 de junio de 2009

presunciones

Suelta mis manos, 

líbrame de tu aliento callejero

tus gémidos se apagaron 

la emoción duerme... 

la habitación incomoda.


Despierta con la mentira

los corazones reclaman justicia

el Sol quema, 

fumiga la pasión...

el errror crece.


vacío infinito lleno de imposibles,

the Toilette is in the right.

abre la llave y toma un baño de culpas,

lava con mi perdón el rimel de tus lágrimas.


Guarda en tu cartera el recuerdo,

platícale de mí a tus amigas,

tomémonos una foto juntos,

publícala en facebook, 

pero por favor... 

al salir cierra la puerta.

miércoles 19 de noviembre de 2008

a veces pasa por mi cabeza

Hoy sentí la necesidad de marcarte y escuchar anque sea por un instante unas palabras dulces, saborear tu "hola" y después destrozar, como a costumbro, todo.

Juliette sigue llorando


Han pasado más de 3 horas desde que Juliette comenzó a llorar. Sentada en la banca del parque sola, con ríos negros en su pómulo. ¿Dónde dejó su estruendosa sonrisa?, no lo recuerda.

De hecho, no recuerda nada. Comenzó a llorar sin saber por qué, y si lo sabe prefiere no recordarlo. Ella sigue en el mismo lugar llorando. No oculta su rostro entre sus manos, porque espera que todos lo sepan. Véanme llorar -piensa- soy muy débil y una ingrata sin sonrisa.

La gente que pasa, la vé y camina. Comenta, interpreta e imagina trágicas historias, elocuentes por qués, morbosas acciones -una que otra risa se deja escuchar- y continuan su camino.

Pero Juliette sigue llorando, no porque se sienta sola o vacía, simplemente llorar por que a veces la gente tiene la necesidad de llorar. 

La economía de la vida

Al lado del apetito voraz del chauvinismo,
entre los residuos de modernidad capitalistas,
con le cobijo funebre marxista,
miro el sol, la fuente, el parque.

Reclamo solidaridad a mis colegas, 
que no perturben la paz serena, 
con voces fósiles y palabras desdobladas.

Yo no quiero hablar de politica ni de guerras,
ni mentirme acerca del amor y esos ideales,
sólo espero que el silvido del viento armonice
con su canto su sordera.

Para qué la paz, para qué la guerra, si todo se disuelve en le olvido,
bajo la oscuridad caen los poetas, los payasos... lo inutiles.
Los sueños, los misterios, los triunfos... los gobiernos.

Olvidar es justicia, 
retener es capitalismo,
soñar el socialismo,
y el punto final es la vida.


miércoles 29 de octubre de 2008

Un mail en la agencia

*Fué, *fuí, *vió, *dió, *ví.  =(  Es inexplicable que casi cincuenta años después de que la RAE le quitara su inútil acento a estas palabras, se sigan acentuando en México. Son monosílabos y además inconfundibles con ninguna palabra homógrafa a ellas, por lo que no tiene sentido que les pongamos acento. Lo correcto es fue, fui, vio, dio, vi, sin acento. Lo mismo sucede con el sustantivo fe, que todavía algunos escriben con acento. 

Por muy acentuada que alguien tenga su fe, nunca deberá escribir *fé, * Santa Fé, etcétera.


Todas son iguales

No te enamores de mí, fue la respuesta que Miguel dio a Gaby cuando ella decidió posar su cabeza en su hombro. Ella se levantó molesta y comenzó a vestirse, no sin antes lanzar una daga en su contra. –Todos los hombres son iguales- dijo –y todas las mujeres también, se enamoran-le respondió.
Salió del cuarto sin derramar una lagrima, con la esperanza de que él la seguiría. Estaba equivocada.

Danzón (1)

Hacia tiempo que esperaba ese día. Se había comprado unos zapatos nuevos en el bazar de paca del Rosario, cambio el cordón que acostumbraba llevar atado a la cintura por un cinturón sintético que ganó con un poker de mano en el juego de cartas que acostumbraban celebrar después de la jornada entre todos los pepenadores. La camisa y los pantalones eran un recuerdo de  sus buenos tiempos, cuando, cómo él dice, -la gente todavía vivía para el amor. Agua de sándalo y al final sombrero a pluma.

-Le va aparecer que lo ha escuchado muchas veces - me advirtió antes te de lanzar el lugar común - pero cómo extraña uno las cosas cuando no las tiene. Y no se trata de extrañar grandes cosas, esas las sabe uno de antemano que no las va a tener, sino esas pequeñas y que no les damos al importancia; un rayo de sol que te pega en la cara al medio día y que por más que te muevas te sigue pegando. Eso de moverte de un lado a otro, a cómo duele cuando uno no está libre, no poder esconderse, estar en ese rincón y aunque te muevas la sombra sigue ahí cubriéndolo todo.

La gente que lo conocía comentaba que él siempre había sido buena gente, pero que la vida en ocasiones juega en el equipo contrario. –Las analogías podían volverme loco, creo que eso fue lo que me llevó hasta este rincón de la historia-